Los Rumores
Los Rumores llegaron un día. No
se sabe cómo ni de dónde pero se adueñaron de las calles y de todo lugar donde
la gente iniciara conversación. Al principio se escondían de la luz del día,
pero pronto comenzaron a pasearse en público descaradamente y nadie se animaba
a echarlos. Es más, estaban fascinados con su presencia, porque encerraban algo
de misterio y si había algo que el pueblo no tenía era precisamente misterio. “Dicen que…” “A mí me contaron…” “Yo sé que…”
La gente se sentía importante y parte de algo interesante por primera vez.
Los Rumores aprovecharon su
momento de fama. Es corta su vida y se termina cuando aparece la Verdad. La
Verdad siempre está al acecho y finalmente llega, se instala y no deja espacio
para los Rumores.
Y así fue. Otro día la Verdad
llegó y sorprendió a todos, caminando por su alfombra roja, reina y soberana.
Espléndida. Imposible no verla y quedársela mirando. Y mientras todos estaban
maravillados y distraídos con ella, dicen que los Rumores se escaparon
calladitos y rojos de vergüenza. Dicen… pero son sólo rumores…
jaja, ¡qué remate!
ResponderEliminar¡Buenísimo!